domingo, noviembre 9

Algunas Palabras Inconexas

La escritura automática es una técnica expresiva que se basa en poner en palabras el lenguaje del inconciente, escribiendo lo primero que venga a la mente. Freud lo utilizó para curar a la gente los surrealistas de Francia lo utilizaron para enfermarlos. Cualquier tipo de semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Visto desde un punto bastante oblicuo, el sentido dispensante de gloria especulada, se analiza sin creer en el pequeño y efímero mundo del que se encuentra. Quien quisiera dar vuelta al personaje encontraría cucaracha y babosas, supremacías de cotillón que no refieren a nada mas o menos que pueda presentar un acople de personalidad que viera como puede sonar la tentación de los amarillos. Unos ñoquis a la provenzal de turistas.
Sólo quisiera que me diera parte de su pereza, la cual me podría poner cómodamente en un bolsillo y dispensar hacia las zonas más recónditas del universo. Ahora, el problema sería, por qué no habría de almacena conocimientos indispensables en la punta de mi nariz? No es acaso una soltura de animalismos, creerse mayor que una pestaña? Creo que no hay mayor gloria que andar por la calle con las patas sucias. Creo que no hay mejor deshonra que dispensaciones pasajeras de un paisaje infinito.
Crease o no, una pequeña dosis de personalidad, rescata al personaje más unidimensional y lo amanece en el final de la vertiente… o algo más. La soberbia es de lo que hay que cuidarse, la soberbia y las arañas espantas que se mecen sobre sus propias telas en momentos oportunos, escasean y pican.

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